Como limpiar alcachofas para hervir

Como limpiar alcachofas para hervir

Cómo limpiar las alcachofas para rellenarlas

Las alcachofas son sorprendentemente versátiles, así que no dejes que su exterior espinoso te impida comerlas al vapor, rellenas, estofadas (o incluso crudas). Aquí le mostraremos cuatro formas de limpiar y recortar las alcachofas para las recetas. Para todos los métodos, ten a mano un cuenco con agua y dos limones partidos por la mitad. Exprime tres de las mitades en el agua (ver Agua Acidulada, abajo) y reserva una mitad. Mientras trabajas, frota la mitad del limón reservado sobre las superficies cortadas e introduce inmediatamente las alcachofas recortadas en el agua con limón para frenar la oxidación. Moje un paño de cocina limpio en el agua con limón y póngalo sobre las alcachofas para mantenerlas sumergidas.

Corazón de alcachofa

Las alcachofas son uno de esos alimentos en los que hay que preguntarse qué hambre debió tener la primera persona que las comió. Por suerte para el mundo culinario, se descubrieron, y con ellas diferentes formas de prepararlas.

Para los no iniciados, las alcachofas son verduras de invierno/primavera de la familia de los cardos. Suelen llegar al mercado como plantas maduras, siendo las alcachofas pequeñas una especialidad. Las alcachofas deben presentar un mínimo de magulladuras, sin agujeros de gusanos, y ser pesadas para su tamaño.

Las alcachofas tienen el dudoso honor de ser el alimento más difícil de maridar con el vino. El lado positivo es que son buenas para el hígado, son un increíble antioxidante y reducen el colesterol. El plato romano por excelencia de las alcachofas, carciofi alla giudía, son alcachofas jóvenes fritas «a la judía». Las disfrutamos al final del plato principal, como plato aparte.

Las alcachofas deben ser revisadas cuidadosamente para detectar organismos invasores. Al ponerlas en remojo, compruebe si hay bichos y gusanos extendiendo las hojas, sumergiéndolas y apretando la alcachofa cerrada para intentar expulsar todo lo que se esconde en los pliegues de las hojas. Utilice una solución fuerte de vinagre en agua muy fría cuando la tenga en remojo. Ya está avisado.

5:28cómo cocinar las alcachofas | comida cómo topopsugaryoutube – 10 jun 2013

La alcachofa de Jerusalén es un tubérculo comestible cuyo sabor recuerda al de la alcachofa, aunque su forma y consistencia son similares a las de la patata. Su origen es incierto, sin embargo parece que la alcachofa de Jerusalén procede de las praderas occidentales de Norteamérica y Canadá. En Europa, sin embargo, se extendió alrededor del año 1600. Es un tubérculo muy versátil en la cocina, aunque poco utilizado; puede comerse crudo, en ensaladas, al horno, hervido, frito, salteado o en puré. También es un alimento adecuado para los diabéticos, ya que reduce la absorción de azúcares, pero también para los celíacos, ya que no contiene gluten.

Hay dos variedades de alcachofa de Jerusalén: la blanca, que está en el mercado desde finales de agosto, y la morada, que se puede comprar desde octubre hasta la primavera. La alcachofa de Jerusalén suele tener el aspecto de una pequeña patata abultada de forma irregular, que puede ser blanca o morada. El uso de este tubérculo en la cocina se ha redescubierto en los últimos tiempos, no sólo por su agradable sabor, mezcla de alcachofa y patata, sino también por sus propiedades organolépticas; de hecho, es rica en sales minerales, vitamina A y vitaminas del grupo B, pero también en vitaminas C, E y K. También es adecuada para quienes sufren de diabetes, ya que no contiene almidón y frena la absorción de azúcares y ayuda a combatir el colesterol malo. Además, favorece el buen funcionamiento del intestino, gracias a la inulina, estimulando también la digestión. La pataca no contiene gluten, por lo que es un alimento apto también para los celíacos. Cómo limpiar y cocinar la pataca

Alcachofas hervidas con limón y ajo

Todo en la alcachofa -el capullo comestible de una planta de la familia de los cardos- sugiere que no quiere ser comido. ¿Cómo explicar, si no, sus pétalos en forma de armadura*, sus espinas espinosas y su asfixia en la garganta? Es suficiente para asustar incluso al cocinero más intrépido.

Pero la realidad es que preparar alcachofas es fácil siempre que se sepa cómo hacerlo. Al igual que un domador de leones, con las herramientas y el enfoque adecuados, prevalecerás (y si no lo haces, serás una maldita noticia viral).

Hay tres maneras de preparar las alcachofas. Una consiste en limpiar hasta el corazón, otra en recortarlas antes de cocerlas al vapor y servirlas enteras, y la tercera es la que se necesita para las alcachofas fritas al estilo romano-judío (carciofi alla giudia).

Tenga en cuenta que, en todos los casos, recomiendo usar guantes de látex si los tiene. Aunque no son imprescindibles, los guantes mantienen la piel libre de los amargos fluidos crudos de la alcachofa, que tienden a contaminar cualquier otro alimento que se toque después de manipular las alcachofas.

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